Durante gran parte de mi vida no me fijaba mucho en la cuestión de lo significaba ser un ser humano. Lo consideraba una categoría ontológica sumamente estable, como las de las piedras, los árboles o los perros, y por eso, poco merecedor de contemplaciones profundas. Pero los últimos seis años han cambiado mi visión de todo eso. Y por primera vez tengo serias dudas acerca de la perdurabilidad de lo que, hasta hace muy poco tiempo, identificábamos como rasgos y comportamientos connaturales con la condición humana. ¿Como hemos llegado a este momento tan tenebroso? ¿Cuáles son los motores de esta marcada tendencia hacia la deshumanización? ¿Qué podemos hacer para reivindicar el papel de la dignidad humana en este momento crucial de la historia? Estos son algunos de los temas que trataré en mi intervención.
