Con ocasión de la difusión de virus SARS-COV-2 entre finales de 2019 y comienzos de 2020 dio lugar a la adopción, de forma sorprendentemente sincrónica en el mundo, de las más brutales medidas contra la libertad adoptadas en la Historia de la humanidad. Esas medidas venían empujadas por lo que se puede llamar “ideología covidiana”.
La desobediencia de un reducido número de personas ante estas tiránicas medidas fue el embrión de una resistencia organizada, que luego se abortó, pero fue, sobre todo, la prueba de que aquellas medidas contra la libertad carecían de cualquier tipo de justificación racional y buscaban, pura y simplemente, o implantar una tiranía o poner la prueba la resistencia ante la eventual implantación definitiva de una tiranía.
Sea porque la desobediencia obligaba al Poder a utilizar una represión física que dejaría al desnudo la existencia de una tiranía, o sea porque se consideró terminado el “ensayo”, si es que lo fue, o sea porque el estallido de la guerra de Ucrania obligaba a cambiar o aplazar esta política, el hecho es que a partir de la primavera de 2022 empezaron a desmontarse las medidas impulsadas por la ideología covidiana.
¿Todas? Las medidas covidianas tenían diverso objeto. Unas cercenaban la libertad física. Otras justificaban la intromisión del Poder en el cuerpo humano. Otras buscaban aumentar el control a través de la digitalización. Es cierto que desde la primavera de 2022 se han paralizado o anulado algunas medidas especialmente humillantes, pero ¿ha habido un abandono de la ofensiva contra la libertad o ha habido un “cambio de estrategia?
Algunos de los disidentes de la ideología covidiana han creído haber obtenido una victoria tras la anulación o parálisis de las medidas a partir de la primavera de 2022. Ese triunfalismo impide ver que la ofensiva contra la libertad no ha concluido. Sin embargo, eso no es así. Simplemente, los enemigos de la libertad han adaptado su ofensiva a las nuevas circunstancias y a las nuevas consignas ideológicas. La “amenaza rusa”, el “cambio climático”, los “discursos de odio” están siendo utilizados para tomar medidas que llevan consigo un incremento en el control del Poder sobre los individuos y un recorte de sus libertades.
