La biología y la medicina convencionales se centran en la fisiología y la bioquímica sin atender al sustrato biofísico que subyace en cualquier reacción del organismo humano, pues dichas reacciones dependen de átomos, iones, electrones y fotones.
Los estudios más punteros sobre la mecánica de la vida se están enfocando en la biofísica y una biofísica cuantizada, pues desde el siglo pasado sabemos que, cualquier reacción química depende de la ruptura y formación de enlaces atómicos y por lo tanto, de los electrones orbitales.
Además, la luz con el espectro solar completo, es imprescindible para la vida de las plantas y la fotosíntesis, pero también de los animales y humanos, por lo que la biofotónica, con el engranaje de los relojes biológicos: núcleo suparaquiasmático hipotalámico como reloj biológico central acoplado al ciclo circadiano y demás relojes celulares, ha pasado a ser un factor esencial en la salud y la enfermedad. Explicaremos la vía de la leptina-propiomelanocortina, responsable de optimizar el metabolismo y evitar las patologías de la edad.
Desde que el físico Fritz Popp descubrió que las células emiten fotones ultradébiles, sabemos que existe en el organismo una fotorrecepción profunda, celular y no solo ocular y en ello se basa la terapia de fotobiomodulación.
No podemos olvidar el agua que, lejos de ser únicamente un disolvente, es una estructura energética y dinámica fundamental, comportándose como una batería, especialmente en su cuarto estado. De dicha batería, formada por la capa hidrofílica que rodea moléculas y estructuras celulares, llamada zona de exclusión por Gerald Pollack, depende el adecuado funcionamiento de la batería mitocondrial, la cual en su conjunto es una pila de 30 millones de voltios por metro, superior a un la del rayo.
También hablaremos sobre la importancia de los niveles de deuterio en el agua y como este isótopo pesado del hidrógeno puede alterar el funcionamiento mitocondrial.
Finalmente el magnetismo terrestre y la Resonancia Schumann, es imprescindible para mantener una buena salud, como se desprende de la patología que sufren los astronautas en la estación espacial y es el tercer factor que completa los tres pilares de la biología cuántica y el popularizado concepto de biohacking, que consiste en las técnicas y hábitos higiénicos dirigidos a optimizar estos tres pilares para mejorar la salud.
